LA AUDIENCIA NACIONAL DA LA RAZÓN A LA FALANGE: EL RÉGIMEN DEL 78 PIERDE OTRA BATALLA

La Justicia tumba la multa de Memoria Democrática y declara que el falangismo es una ideología legal y protegida

17 de junio de 2026 | Unidad Nacional


La Audiencia Nacional ha anulado la multa de 10.001 euros impuesta a Falange Española por los actos de homenaje a José Antonio Primo de Rivera celebrados en noviembre de 2022. La magistrada ha dictaminado que no toda exaltación del fascismo es sancionable y que, para que un acto sea penado, debe existir voluntad expresa de humillar a las víctimas de la dictadura. Un varapalo judicial a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática y una victoria de la libertad de expresión que evidencia la debilidad de un régimen que pretende criminalizar el pensamiento disidente. La Falange ha celebrado el fallo como una «derrota de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática» y una «victoria de la libertad de expresión».

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EL FALLO JUDICIAL QUE DESMONTA LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA

La Sección de lo Contencioso Administrativo de la Audiencia Nacional ha dictado una sentencia firme que anula la sanción de 10.001 euros impuesta a La Falange por los actos del 20-N de 2022. La multa había sido impuesta por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que consideraba que los actos de homenaje al fundador de Falange constituían una exaltación de la dictadura franquista.

Sin embargo, la magistrada ha estimado que España «no es una democracia militante» y que «no se impone la adhesión positiva al ordenamiento jurídico, sino solo el respeto». La juez advierte además que «la apología de hechos históricos, por reprobables que sean, es un juicio de valor protegido». Un principio jurídico elemental que el Gobierno de Sánchez, en su obsesión por borrar la historia de España, había decidido ignorar.

El Abogado del Estado sostenía que los actos, que incluyeron una concentración en la calle Génova, donde nació José Antonio, y una marcha hasta el Valle de los Caídos, «constituyeron una exaltación explícita» del fundador de la Falange. La Falange, por su parte, alegó que se habían limitado a rendir homenaje al «fundador de una formación política legalmente constituida» y a utilizar «simbología propia y legal del partido». La Justicia ha dado la razón a los falangistas.

LA HIPOCRESÍA DEL RÉGIMEN: LIBERTAD DE EXPRESIÓN SÓLO PARA UNOS

Este fallo pone en evidencia la doble moral del régimen del 78. Mientras el Gobierno de Sánchez persigue a Falange por rendir homenaje a su fundador, permite que otras formaciones políticas, como los separatistas catalanes o los etarras de Bildu, hagan apología del terrorismo y de la desintegración de España sin que nadie les imponga multas millonarias.

La ley de Memoria Democrática, que el Gobierno ha querido utilizar como ariete contra la disidencia ideológica, carece de rango orgánico, según advierte la propia sentencia. Es decir, la norma con la que el Ejecutivo pretendía silenciar a Falange ni siquiera tiene la jerarquía jurídica necesaria para imponer sanciones. Un error de bulto que demuestra la chapuza legislativa del sanchismo.

La Falange ha dejado claro que no se dará por satisfecha hasta que se derogue la ley. Y tiene toda la razón. Mientras exista una norma que pretenda criminalizar el pensamiento y la historia de España, los españoles de bien seguirán luchando por su libertad. José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, ya advirtió que la patria no se defiende con leyes de memoria, sino con la verdad y la unidad.

CONSECUENCIAS PARA ESPAÑA: LA FALANGE SIGUE EN PIE Y EL RÉGIMEN SE DEBILITA

Este fallo judicial no es un hecho aislado. Es la constatación de que el régimen del 78, en su afán por imponer una narrativa única, está perdiendo el control. La Falange, que el Gobierno pretendía enterrar bajo multas y leyes represoras, sigue en pie, legal, activa y creciendo.

Los actos de homenaje a José Antonio, las marchas por las calles de Madrid con sus camisas azules y su himno «Cara al Sol», no son un problema para la convivencia. Son el ejercicio legítimo de la libertad de expresión y de reunión. La Delegación del Gobierno en Madrid ya ha autorizado manifestaciones de Falange bajo lemas como «Frente a su invasión: Remigración». La democracia, nos guste o no, también es eso.

Mientras tanto, el Gobierno de Sánchez sigue empeñado en borrar la historia de España. Quiere eliminar la cruz del Valle de los Caídos, persigue a la Fundación Francisco Franco y pretende que los españoles olviden su pasado. Pero la historia no se borra con leyes. La historia se defiende con la verdad y con la memoria viva de los que dieron su vida por España.


LA HORA DE LA VERDAD: LA FALANGE, MÁS VIVA QUE NUNCA

La Audiencia Nacional ha dictado una sentencia que es un jarro de agua fría para el Gobierno de Sánchez y un triunfo para la libertad de expresión. La Falange Española, fundada por José Antonio Primo de Rivera en 1933, sigue siendo una formación política legal, con todo el derecho a existir, a manifestarse y a rendir homenaje a sus caídos. La ley de Memoria Democrática, concebida para silenciar a los disidentes, ha recibido un golpe mortal. España no es una democracia militante, como ha recordado la magistrada. España es un país libre, donde todas las ideas, incluso las que no gustan al Gobierno, merecen respeto. José Antonio Primo de Rivera lo expresó con claridad: «No queremos una España invertebrada, sin unidad de destino, sino una España totalitaria en el sentido de que todo lo que es susceptible de unidad, se ordene en unidad» . Esa unidad es la que el régimen del 78 ha querido destruir con sus leyes de memoria y su persecución ideológica. Pero la Falange sigue en pie. Y con ella, la esperanza de una España grande, libre y unida. Es hora de que los españoles de bien se levanten y defiendan su historia, su tradición y su identidad. La patria nos llama. No la defraudemos.