Los amos del mundo se reparten el pastel mientras España calla y obedece
17 de junio de 2026 | Unidad Nacional
La cumbre del G7 ha concluido hoy en Evian-les-Bains, Francia, con una declaración conjunta que bendice el acuerdo entre Estados Unidos e Irán como una «oportunidad histórica». Los líderes de las potencias imperialistas han aplaudido el «firme liderazgo» de Donald Trump y han acordado aumentar la presión sobre Rusia y el apoyo militar a Ucrania. Mientras los amos del mundo reparten el tablero geopolítico, España, fiel a su papel de colonia, asiste mudo a la partición de Oriente Próximo. El régimen del 78, sometido a Bruselas y Washington, demuestra una vez más que ha renunciado a toda soberanía nacional.
EL G7 COMO TRIBUNAL DE LA NUEVA BIPOLARIDAD IMPERIAL
El Grupo de los Siete ha emitido hoy una declaración conjunta en la que reafirma su apoyo «inquebrantable» a Ucrania y se compromete a acelerar la entrega de sistemas de defensa aérea, misiles interceptores y capacidades de combate de largo alcance a Kiev. Los líderes han acordado aumentar las restricciones a la economía rusa mediante nuevas sanciones, en particular en el sector del petróleo y el gas.
El comunicado considera que este es «el momento adecuado» para aumentar la presión sobre Moscú, precisamente después de que Trump alcanzara un acuerdo preliminar con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Una coincidencia demasiado perfecta: las potencias occidentales se coordinan para estrangular a Rusia mientras dan carta blanca a Estados Unidos para reordenar Oriente Próximo a su antojo.
Los líderes del G7 también han expresado su oposición a cualquier intento unilateral de cambiar el statu quo en el mar de China Meridional y el estrecho de Taiwán. El imperialismo anglosajón, con su hipócrita defensa del «orden basado en reglas», pretende controlar el mundo entero mientras sus propias reglas cambian según su conveniencia.
LA HIPOCRESÍA DEL ACUERDO CON IRÁN: UNA PAZ QUE NO ES PAZ
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que se firmará oficialmente el 19 de junio en Suiza, ha sido calificado por el G7 como una «oportunidad histórica para impedir que Irán adquiera armas nucleares». Trump ha calificado el memorándum como un «documento excelente» que garantiza que Irán «jamás poseerá, adquirirá ni desarrollará armas nucleares».
Sin embargo, ni la Casa Blanca ni Teherán han hecho público el texto del pacto. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, ya ha advertido que la ocupación israelí del sur de Líbano violaría el acuerdo. Trump, por su parte, ha confesado no estar «contento con la manera en que Israel se ha comportado con Líbano». Unas declaraciones que evidencian que el pacto no es más que un parche para salvar las apariencias.
Mientras tanto, Israel sigue bombardeando Líbano, donde sus ataques han matado a casi 4.000 personas. El G7 pide un alto el fuego «inmediato», pero sus palabras son papel mojado. Las potencias occidentales no quieren paz: quieren control. Y para ello, están dispuestas a sacrificar a pueblos enteros.
CONSECUENCIAS PARA ESPAÑA: SUMISIÓN Y SILENCIO
Mientras el G7 decide el destino de Oriente Próximo, España permanece al margen, como un convidado de piedra. El Gobierno de Sánchez, que ha convertido la sumisión a Bruselas y Washington en su única política exterior, no tiene voz ni voto en las decisiones que afectan a la paz mundial.
El régimen del 78 ha renunciado a la soberanía nacional. España, que fue la espada de la Cristiandad y el baluarte de la civilización occidental, es hoy un satélite de las potencias anglosajonas. Mientras los líderes del G7 se reparten el mundo en los Alpes franceses, el Gobierno español se limita a acatar las órdenes que llegan de Bruselas.
Los intereses de España no están en la OTAN ni en la Unión Europea. Están en su historia, en su tradición y en su pueblo. Pero la casta política que nos gobierna ha decidido entregar nuestra soberanía a cambio de prebendas y privilegios. Una traición que ningún español de bien puede tolerar.
ESPAÑA NO ES UNA COLONIA: LA HORA DE LA ALTERNATIVA NACIONAL
El G7 ha demostrado una vez más que el mundo está gobernado por unas pocas potencias que deciden el destino de los pueblos sin contar con ellos. El imperialismo anglosajón, el capitalismo financiero y la hipocresía de las élites globales son los verdaderos enemigos de la paz y la justicia. España no tiene por qué seguir este camino. España tiene su propia historia, su propia tradición y su propio destino. José Antonio Primo de Rivera lo expresó con claridad: «No queremos una España invertebrada, sin unidad de destino, sino una España totalitaria en el sentido de que todo lo que es susceptible de unidad, se ordene en unidad» . Esa unidad es la que el régimen del 78 ha destruido con su sumisión a los intereses extranjeros. Esa unidad es la que debemos recuperar. La alternativa nacional no es un sueño: es una necesidad. Es hora de despertar. Es hora de organizarse. Es hora de construir una España grande y libre, que no se arrodille ante nadie y que defienda su soberanía, su fe y su tradición. La patria nos llama. No la defraudemos.
